La importancia del voto inmigrante en España

Fuente: LibreRed
Dimitri Cevallos / Técnico Superior en Jurídica Migratoria. 19/12/2010

El nuevo derecho del voto inmigrante ha causado gran revuelo y dudas entre este colectivo. La mayoría de los ciudadanos aún no saben exactamente en qué consiste este derecho ni como ejercerlo.

¿Cuántos son en comparación con la población local?

Estamos a poco tiempo de desvelar el misterio del año 2010 sobre los datos migratorios ya que el 1 de enero del 2011 se tendrán que publicar los datos sobre la población migratoria en España y en sus diferentes ayuntamientos (municipios del país).

Según el Istituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2010 España tiene 46.951.532 habitantes, de los cuales 41.242.592 son autóctonos. Por su parte, 5.708.940 son extranjeros, lo que representa el 12,2%.

Según las estadísticas publicadas en 2010 el número de españoles empadronados experimenta un aumento neto de 145.456 personas (0,4%), mientras que los extranjeros no comunitarios se reducen en 13.020 personas (situándose en 3.362.425 el total de extracomunitarios).

De los 5.708.940 ciudadanos extranjeros, podrán votar en España 350.135 (según el diario Público), lo que representa un 6,1%.

Si revisamos estas cifras pensando en números y no en personas, estas estadísticas terminarían con las esperanzas de pequeños grupos de inmigrantes de construir un proyecto político a nivel nacional basado en el voto inmigrante. La dinámica de voto no les dejaría entrar a la cámara de los diputados ni legalmente (ya que los inmigrantes no votan en las generales), ni numéricamente.

Si hacemos una comparativa a nivel municipal, la situación es muy diferente ya que los inmigrantes podrían llegar a poner algún representante debido a su importancia numérica. Un ejemplo es Barcelona, con una población extranjera que llega al 17,6%.

El poder del voto municipal

En la ciudad de Barcelona existen un total de 284.632 ciudadanos extranjeros (incluidos menores de 16 años) que representan el 17,6% de la población total. En Barcelona existen 41 concejalías del ayuntamiento, esto supondría porcentualmente que esta población podría estar representada por 5 o 6 concejales y que dada la situación política actual de la ciudad podrían inclinar la balanza para decidir un gobierno en un escenario hipotético donde los inmigrantes se presentaran a votar en masa y como una fuerza política propia. Pero la realidad es muy diferente ya que de los 284.632 son 52.743 los que tienen derecho a voto.

Por hacer una comparativa, en el año 2007 la coalición de izquierda ICV-EUiA consiguió posicionar 4 concejales con 56.855 votos (el 9.4% del total).

Lejos de las hipótesis venidas de los números, la realidad política puede ser diferente. El total de 52.743 ciudadanos extranjeros que tienen derecho a votar en Barcelona puede reducirse ya que el tiempo del que disponen para inscribirse es demasiado corto (del 1 de diciembre del 2010 al 15 de enero de 2011). A esto también hay que sumarle el contratiempo de que muchos ciudadanos extranjeros son propensos a cambiar frecuentemente de vivienda o a realizar viajes a sus países de origen, lo que supone un impedimento más para recibir las notificaciones correspondientes para la inscripción.

¿Disminuyen las comunidades?

La marroquí es la comunidad extracomunitaria más grande de España, pero su derecho a voto se ve mermado por la constitución española ya que en ésta se contempla la reciprocidad en las relaciones internacionales y en este caso la falta de democracia en el Reino de Marruecos impide a sus ciudadanos ejercer el voto en España.

Si nos remitimos a las cifras del ministerio de trabajo, Marruecos llegó a tener en 2008 775.054 personas con tarjeta en vigor y en 2010 esta cifra solo desciende a 758.738.

Si analizamos un país del “tercer mundo” con una constitución más avanzada y moderna que la española en el campo de lo social como es la de el Ecuador, que permite márgenes mayores de democracia en el campo internacional, veremos que sí entra en reciprocidad y por lo tanto los ciudadanos ecuatorianos pueden votar en España así como los españoles pueden ejercer ese derecho en Ecuador.

Con Ecuador nos encontramos también con una disminución notable, siendo además el caso más significativo, con una variación negativa de 72.008 autorizaciones de residencia, que supone un descenso del 17,32% en un año respecto al 2009. Actualmente el número de ecuatorianos con tarjeta en vigor es de 372.123 personas. Esta es una bajada sumamente relevante ya que es parecida al número de ecuatorianos que habitan en Cataluña.

Esta disminución se puede deber al retorno de las personas a su país, a la pérdida del documento por perder el puesto de trabajo (como lo contempla la ley) o también a la adquisición de la nacionalidad española. Se nota una tendencia a la baja de los colectivos “tradicionales” de migración en España que según los expertos podrían ser interpretadas de muchas maneras.

Cada vez menos inmigrantes en Barcelona

Asumible a la crisis y en contra de la campaña populista de los movimientos políticos de extrema derecha, los datos en la ciudad de Barcelona nos indican que la población inmigrante está sufriendo un decrecimiento del 3,5%, dato que puede ser una tendencia confirmada cuando se publiquen los datos del 2011.

Atrás quedó la desconfianza de los partidos políticos ante el voto inmigrante después de que los estudios estadísticos mostraran que los inmigrantes tienen una fuerte tendencia a sumarse al total del la intención de voto de la población local. Existe una tendencia simbólica de sumar inmigrantes en algunas listas de partidos denominados progresistas en puestos popularmente conocidos como “de relleno” que no pasa de una anécdota representativa que puede encaminar a una mayor participación en el futuro.

CIU (en Cataluña) pasó del eslogan en la campaña del 2007 “en Cataluña no cabemos todos” a decirle a los migrantes bolivianos durante sus fiestas nacionales “los amamos” y a pedirles el voto en un mitin con 2000 inmigrantes. Esta estrategia no es casualidad y responde a un profundo análisis partidario sobre el desconocimiento de muchos inmigrantes de lo que es la política y las propuestas de este partido.

El Partido Socialista PSOE- PSC a pesar de aprobar la ley más restrictiva contra los derechos migratorios y de poner en pleno funcionamiento los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs conocidos como los Guantánamos españoles), hoy en día busca el voto inmigrante a través de diferentes asociaciones y federaciones culturales. El PSOE – PSC es el ejemplo más claro de un partido grande con una política dual en algunos casos favoreciendo la interculturalidad y en otros casos criminalizándola.

El Partido Popular actualmente le quita votos a los partidos de la extrema derecha declarándose abiertamente un partido en contra de la migración y que la relaciona y culpabiliza de la crisis y de la percepción de delincuencia que vive el país, sobre todo en los barrios con mayor nivel de vulnerabilidad.

La coalición de izquierda, Izquierda Unida IU (en España) ICV- EUiA (en Cataluña) que no atraviesa un buen momento interno, se confía de que los inmigrantes votarán en consecuencia de que es el único partido que no los ha criminalizado durante todo el proceso migratorio. Pero la mayoría de los migrantes no parecen conocer siquiera la existencia de esta opción, mucho menos de sus acciones parlamentarias.

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