Ningún ser humano es ilegal: fundamentos

Fuente: Humanistas de Carabanchel

Toda persona sobre la tierra tiene derecho a la libre circulación por todo el planeta y ningún poder estatal o paraestatal puede legítimamente impedírselo.

philegal

Los humanistas hemos sostenido desde nuestros comienzos como corriente organizada que toda persona sobre la tierra tiene derecho a la libre circulación por todo el planeta, y que ningún poder estatal o paraestatal puede legítimamente impedírselo.

Este pensamiento se sintetizó hace ya una década en la frase “Ningún ser humano es ilegal”, frase o consigna que ha ido extendiéndose en movimientos de todo el mundo como el 15 M o en los movimientos que en los Estados unidos han reclamado los derechos de los migrantes.

Ahora bien, ¿por qué decimos esto los humanistas?, o mejor, ¿desde dónde lo decimos? Para los humanistas, tal como se explica en las Tesis del Partido Humanista, el ser humano es un ser social e histórico. No somos el primer ser humano sobre la tierra, nacemos en un mundo social construido por las anteriores generaciones, que se va transformando a causa de la intención humana. Toda acción, toda idea, toda producción humana es intencional, la conciencia es básicamente intencional, es siempre un para-qué, o un hacia algo. Hasta el propio cuerpo humano es modificado por la intención humana mediante las prótesis.

Ahora bien, ¿cuál ha sido el motor de este avance? La rebelión contra el dolor y el sufrimiento. A lo largo del tiempo, las generaciones humanas que se sucedieron se rebelaron a las condiciones naturales que les causaban dolor y sufrimiento. Así podemos hablar de una humanización creciente, que se incrementa cuando lo hace el campo de libertad del ser humano. Ésta es una dirección muchas veces perdida y recobrada en distintas civilizaciones.

Pero también existe la contradicción en la sociedad humana, y decimos contradicción porque va en contra de esta dirección humanizadora. Esta contradicción se explica en la Tesis 4: La contradicción social es producto de la violencia. La apropiación del todo social por una parte del mismo, es violencia y esa violencia está en la base de la contradicción y el sufrimiento. La violencia se manifiesta como despojo de la intencionalidad del otro (y, por cierto, de su libertad); como acción de sumergir al ser humano, o a los conjuntos humanos en el mundo de la naturaleza.

Al oír hablar de la inmigración, es frecuente observar cómo se cosifica, se habla en términos de fuerza de trabajo que hay que regular de acuerdo a los intereses del “mercado” (como ya hemos dicho que todo es intencional, al decir mercado, tendremos que referirnos a las particulares apetencias de grupos de intereses económicos). Una cantidad importante de medios de comunicación se dedican a atemorizar con argumentos zoológicos a la población: (te van a quitar tu trabajo). Incluso los mensajes positivos que sobre la inmigración se dan son de tipo economicista, que también les cosifica (aportan mucho dinero a la Seguridad Social, vienen ya formados y son jóvenes y fuertes, no suponen un gasto grande en protección social).

Seguimos citando las Tesis del Partido Humanista: “Es por ello que las ideologías dominantes, han considerado a los nativos oprimidos como “naturales”; a los obreros explotados como “fuerza de trabajo”; a las mujeres relegadas como “procreadoras”; a las razas dominadas como zoológicamente “inferiores”; a los jóvenes desposeídos de los medios de producción como sólo proyecto, caricatura, inmadurez de hombres plenos; a los pueblos latinoamericanos y africanos como evolutivamente incompletos, como “subdesarrollados”…y así siguiendo”

A menudo las Ciencias Sociales han pretendido dar un barniz científico a estas afirmaciones, pero sin duda hoy es fácilmente comprensible que en el momento en que se enunciaban, servían para “justificar” a las actos de opresión, de discriminación y de violencia de la minoría que monopoliza el poder.

Para los humanistas no es posible considerar al hombre y al mundo en que vive como entidades separadas.

Cualquier fenómeno observado no puede separarse del observador, que previamente tiene la intención de mirarlo. Cualquier acto que niegue la intención o la libertad, o degrade o desvalorice a un ser humano, sólo habla de una concepción violenta que intenta negar la libertad de otro ser humano, deshumanizándolo y convirtiéndolo en objeto.

La violencia y la discriminación es básicamente la misma, se ejerza contra un español o un extranjero, mujer o hombre, joven o anciano, rico o pobre, blanco o negro. Y el acto de rechazar la violencia es el acto que necesitamos para continuar nuestro proceso de humanización hacia una Nación Humana Universal, que es hacia donde los humanistas queremos ir.

Si la dirección y sentido de la vida humana es aumentar su campo de libertad, superando el dolor y el sufrimiento, toda traba a la libre circulación de personas es contradictoria respecto de esta dirección. Y las acciones que impiden el libre desplazamiento son discriminatorias y violentas.

Por eso coherentemente con lo dicho aquí, podemos afirmar que ningún ser humano es ilegal, porque es ilegítimo prohibir o limitar el libre desplazamiento de cualquier ser humano a través de cualquier frontera, y lo único que muestra es la intención discriminatoria y violenta del que intenta limitarlo.

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