“Hay demasiados inmigrantes”, “los chinos no pagan impuestos” y otros rumores a desmontar

Fuente: ElDiario.es

Nace una estrategia de comunicación interpersonal dirigida a generar una ciudadanía crítica y a combatir informaciones falsas que se han instaurado en la sociedad en relación con la población imigrante.

Todas las personas, en su día a día, pueden ser ‘agentes antirrumores’ y concienciar a otros con el apoyo de datos e informes verificados, aseguran los impulsores de la iniciativa, que confían en “plantar semillas que puedan ir creciendo” en la conciencia ciudadana.

“Los inmigrantes saturan los servicios sanitarios”, “los inmigrantes nos quitan el trabajo”, “los chinos no pagan impuestos” o, puestos a generalizar, “hay demasiados inmigrantes”. Son frases que quizás todos hemos oído alguna vez. Son estereotipos o prejuicios ligados a la presencia en la sociedad española de gente originaria de otros países. Barreras veladas hacia la distinción y la desigualdad entre personas. A partir de ahora, todos podemos hacer uso de una herramienta dirigida a generar una ciudadanía crítica contra esos clichés y otros muchos instaurados de alguna manera en determinados ámbitos y que no se corresponden con la realidad. Querer, en este caso, es poder hacer algo por la cohesión social.

Stop Rumores surge con ese objetivo a largo plazo pero que pretende que crezca poco a poco en la sociedad. Cada uno puede “plantar esa semilla”, como dice su coordinador, Ángel Madero, “y hacer ver a la gente que no todo lo que se dice es verdad”. ¿Dónde hacerlo? En nuestro día a día, en las conversaciones con amigos o familiares, en el bar, cuestionando a aquellos cuyas sentencias no se apoyan más que en una rumorología de la calle. ¿Cómo argumentar la equivocación del que se siente en posesión de esa verdad? Aquí, con datos, informes y fuentes científicas que sostienen lo erróneo de algunas afirmaciones generalizadas. Un ejercicio personal de transformación social.

A partir de un vistazo a la web de Stop Rumores, muy clara y accesible, podemos decir, con base, que la población china tiene las mismas obligaciones que el resto de la ciudadanía, que apenas una de cada diez personas empleadas en España es extranjera y que su presencia aporta muchos beneficios al mercado laboral pero sufren las consecuencias de la crisis con mayor intensidad que la población española, o que la estimación de gasto público en sanidad empleado en el colectivo inmigrante es del 6,5% del total. Para los más escépticos, profesionales de cada ámbito dan testimonio audiovisual y refuerzan los datos con su experiencia y su visión específica acerca de cada rumor, como este médico de familia de un centro de salud malagueño:

La visión de la inmigración, muchas veces, viene relacionada con las noticias que aparecen más en los medios de comunicación, sobre todo en los últimos años (llegada de pateras, saltos de la valla, …). El rumor, en este caso, incide en la forma de llegada de las personas inmigrantes a España. Un alto porcentaje de la población cree que se producen llegadas masivas o “avalanchas” de personas extranjeras que llegan en pateras o cayucos, cuando la realidad es que esta vía supone tan solo el 1%. La inmensa mayoría llegó en avión: fue el medio de transporte elegido por el 62,7% de personas inmigrantes que llegaron a España en 2007, último dato disponible de la Encuesta Nacional de Inmigrantes.

“Los rumores se van acrecentando y la angustia de las personas que los sufren también”, explica Sylvia Koniecki, presidenta de Andalucía Acoge, una de las 18 asociaciones que ya se han adherido a la iniciativa y que tiene sus puertas abiertas a todas aquellas que quieran forman parte de ella. El trabajo en común es “fundamental”, según los impulsores de esta estrategia de comunicación, que insisten en que la palabra sinergia pueda cobrar realmente sentido. La finalidad es tejer una red de agentes diamizadores antirrumores “lo suficientemente fuerte” contra los estereotipos negativos que dificultan la convivencia en la diversidad, en este caso, en Andalucía y Melilla. Ese “caldo de cultivo” se aprecia “desgraciadamente” en el respaldo en aumento a partidos xenófobos, al menos en algunos países europeos, señala Koniecki.

El coordinador del proyecto apunta que en muchas ocasiones el rumor lleva “una carga emocional que es difícil de romper”. “Hay que desmontar los rumores también desde la emoción”, incide. La idea, además, es hacer la iniciativa “más grande” y llevarla a otros ámbitos que favorezcan la diversidad. En principio se dirige a la ruptura de prejuicios hacia la población inmigrante. Los rumores (a combatir) irán creciendo, ya que existe además la posibilidad de aportar personalmente historias inciertas sobre la inmigración a través de un formulario. La iniciativa le proporcionará al ciudadano un argumentario para que pueda desactivar ese rumor en su entorno.

Atajar los rumores entre “los no convencidos”

La transversalidad del proyecto hace que lo ideal es que la puesta en común de ideas entre las entidades participantes sean trasladadas a todos los niveles posibles (educativo, vecinal, etc.) y hacérselas llegar, principalmente, a “los no convencidos”, responde el coordinador ante la pregunta de si esta labor de concienciación podría correr el riesgo de quedarse exclusivamente entre personas ya sensibilizadas que trabajan con el colectivo inmigrante. “Hay que trabajar codo con codo para llegar a espacios donde sea necesario”, añade. Las redes sociales, aseguran, también cumplirán un papel importante, para lo cual cuentan ya con  página de Facebook perfil de Twitter (@stoprumores).

El proyecto, que cuenta con la financiación del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y la cofinanciación del Fondo Europeo para la Integración, ha contado durante su presentación con el director general de coordinación de politicas migratorias de la Junta, Luis Vargas, que ha puesto en valor que se le haya dado ya luz verde, “más tarde lo de deseable,” al Plan Integral para la Inmigración, insistiendo en la necesidad de llevar “a la vida cotidiana” la estrategia para evitar errores que se han instalado entre algunas personas.

Se trata, en definitiva, de “educarnos unos a otros”, de “construir estrategias para desactivar rumores” y “fomentar una mayor cohesión social”, apunta Koniecki. ¿Cómo se le puede responder a una persona de una localidad que espera recibir pronto a temporeros subsaharianos y que suelta que “van a venir aquí contagiar el ébola”?, plantea una participante durante la presentación de la iniciativa en Sevilla. “Primero, con paciencia, teniendo una actitud empática y positiva, y encontrar el momento para hacerle ver a esa persona a que se plantee su afirmación, que a cuántos africanos conoce con esa enfermedad, hacerle pensar en dos palabras; todos podemos ser agentes antirrumores”, señala Madero. Quizás esa semilla y otras similares puedan ir creciendo persona a persona.

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